Prueba en ruta Indian Challenger Dark Horse 2020

Teníamos ansiedad por probar la Indian Challenger desde el primer momento que la vimos en el concesionario oficial. Y a la primera oportunidad de una ruta larga, la solicitamos para rodar con ella, disfrutarla y contar nuestra opinión.

Para salir de la gran urbe pillas autopista por todos lados, así que elegí la entrañable N-III de nuevo para rodar por doble carril sin más, abandonado al disfrute, eligiendo la música y cargado de equipaje. Rockin’ My Life Away fue la primera canción, y George Thorogood me acompañó muchos kilómetros. Pero el tema compuesto por Mack Vickery era el elegido en esta ruta “rockanroleando por ahí”.

Rockin’ My Life Away fue la primera canción, y George Thorogood me acompañó muchos kilómetros con la Indian Challenger Dark Horse

Pero vamos al Tajo, que precisamente atravieso en las curvas de Fuentidueña. Ya el tráfico de salida de Madrid se ha rebajado y puedo disfrutar de los parajes planos, amarillos y serenos de La Mancha que estreno en Belinchón. Es zona de “caza” de la Benemérita conquense, así que cuidado con la velocidad. 

Motor Indian Challenger: PowerPlus 108

La Indian Challenger es una bagger en la que destaca su propulsor V-Twin bicilíndrico PowerPlus de 1.768 cc.

Refrigeración líquida y cuatro válvulas por cilindro definen mejor sus características. Los 122 CV y un grandioso par motor de 178 Nm a 3.800 vueltas dicen mucho de lo brutal de su rendimiento. 

La Indian Challenger es una bagger en la que destaca su propulsor V-Twin bicilíndrico PowerPlus de 1.768 cc.

Toda esa potencia la puedes administrar con tres modos: Rain, Standard y Sport. Deja muy claro lo que es cada uno y la forma de utilizarlo. En nuestro caso elegimos el del medio. El primero es el más prudente, sea o no en seco, y el último es más radical, subiendo considerablemente los consumos. Mi modo era “voy a la playa”, pero relajado.

Para terminar con lo referente al motor, están los escapes que parten del lado derecho del PowerPlus y se separan para circular por ambos flancos, bajo las maletas que definen su segmento.

Toda la potencia de la Indian Challenger la puedes administrar con tres modos: Rain, Standard y Sport. Deja muy claro lo que es cada uno y la forma de utilizarlo. 

Más electrónica 

La Challenger Dark Horse se distingue por su desarrollo electrónico, ya mencionado sutilmente en los tres modos. Desde Indian Motorcycle destacan el Smart Lean Technology, así lo llaman. Es un sistema tipo IMU (Inertial Measurement Unit o unidad de medida inercial) desarrollada por Bosch. Básicamente, adapta el ABS y el control de tracción del motor al ángulo de inclinación que pilla la moto. Más seguridad y eficacia con condiciones complicadas. Por la N-III ni lo noté, de hecho está ahí para eso, que no lo notes y pilotes con seguridad. 

Desde Indian Motorcycle destacan el Smart Lean Technology, así lo llaman. 

Saliendo del foro pillé algún túnel y comprobé que la iluminación de tipo LED, está resuelta brillantemente con unos audaces focos en su carenado. Con el control de crucero electrónico es fácil soltar el puño derecho para relajar la mano. Otro detalle electrónico es la llave de aproximación al encendido con un botón grande (pensado para guantes de invierno). Y llegamos al ordenador de a bordo (Ride Command). Alberga un procesador de cuatro núcleos y una pantalla TFT de siete pulgadas de alta resolución sorprendente. Podemos utilizarlo mediante sus botones o de forma táctil, incluso con los guantes puestos.

Dispone de un navegador rutero, información real sobre el tráfico circulatorio, el clima y datos sobre la propia moto como el rango de gasolina, presión de las ruedas y conexión Bluetooth para tu teléfono. 

El uso que yo le dí fue un pequeño pincho USB que despedía por los altavoces de 100 vatios la música barroca y rocanrolera de los Destroyers. Tenía clara la ruta, el clima, la presión de las gomas y la parada en la gasolinera.

Otro detalle electrónico es la llave de aproximación al encendido con un botón grande (pensado para guantes de invierno). Y llegamos al ordenador de a bordo (Ride Command). 

La Indian Challenger alberga un procesador de cuatro núcleos y una pantalla TFT de siete pulgadas de alta resolución sorprendente. 

Parte ciclo Premium

El chasis está fabricado en aluminio fundido ligero. El sistema de suspensión está compuesto por una horquilla invertida y un solo amortiguador Fox con ajuste hidráulico. Ambos se notan nobles en la conducción, una alfombra sobre el asfalto. 

La frenada está a la altura del resto de componentes: frenos radiales Brembo con gran potencia de frenado (semi-flotantes de 320 mm de diámetro delante y disco flotante de 298 mm atrás). Junto a los Metzeler Cruisetec de buen agarre (medidas: 130/60 B19 y 180/60 B16) se completa el conjunto. Las llantas tienen un aspecto glorioso, con su perfil bajo y su ligereza de líneas y de aleación. La moto la llevas como por un carril. La posición de conducción es noble, el gigante manillar lo agarras a la altura de tus codos, los pies van en unas plataformas inclinadas que facilita poner la suela de bota plenamente en ellas y la espalda va recta apoyada sobre el corvejón o parte baja de la espalda. ¡Dáme kilómetros que me los fundo!

Junto a los Metzeler Cruisetec de buen agarre (medidas: 130/60 B19 y 180/60 B16) se completa el conjunto. Las llantas tienen un aspecto glorioso

El carenado frontal de la Indian Challenger es soberbio, solemne, bien diseñado y te tapa mucho aire frontal. La pantalla transparente se puede regular en altura. En ciudad (velocidad lenta) la llevo bajada, y en autopista arriba del todo. La maniobra es fácil. Con un doble toque en el botón de la piña derecha sube o baja de todo. Probé unos kilómetros a 120 o más con ésta bajada. No, es mejor subida, te quita mucho reflujo y se hace más cómodo el viaje. Los altavoces -en sus extremos- se oyen bastante bien. Debajo de éstos, rematando el carenado, se ubican dos adminículos para guardar cosas, como el móvil, la gafas… El de la diestra tiene conexión USB. Con las vibraciones se me soltó el pincho de música y puse la FM (lleva una antena en la parte trasera), pero la radio fórmula no es lo mío. 

El carenado frontal de la Indian Challenger es soberbio, solemne, bien diseñado y te tapa mucho aire frontal.

Sólo me quedan  por comentar las alforjas o maletas que definen el segmento bagger de la Indian Challenger. Son hermosas, grandes, seguras y bonitas. Se cierran a mano girando un cuarto con la única llave. Existe un extra para bloqueo a distancia. Las siete camisetas, las chanclas, un pantalón y el neceser cabían perfectamente en uno de los lados. En el otro, la chupa de cuero y el ordenador para currar.

El resto de “chapa” son los dos elegantes guardabarros. El delantero con la cabeza del jefe indio y el trasero con el soporte de matrícula y los intermitentes y luces de freno, ambos tipo Led.

Ya os he contado todo, excepto la sesión fotográfica realizada en el Vall de Ebo por Mar García Ribes y Jorge García Polop, sobrina y primo respectivamente, que me liaron por una carretera de montaña preciosa en Alicante, cerca de los 6.800 escalones de piedra del Barranc de l’Infern y que recomiendo desde aquí.

Galería fotos Indian Challenger

@nacho.mahou

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