La nueva Harley-Davidson LiveWire no está exenta de controversia. Al fabricante de Milwaukee se le ha asociado -durante más de 100 años- con motos con un sonido muy característico, grandes bicilíndricos en uve y a la rudeza de su manejo o de sus usuarios. Ahora la cosa cambia.
Como nos gusta avanzar con retrospectiva, vamos a aliñar este artículo con unas recetas de antaño respecto al tema “eléctrico” dentro de Harley-Davidson.
En la célebre nomenclatura de Harley-Davidson, en 1965 surge de la Motor Company una moto llamada Electra… Electra Glide, sucesora de la Duo Glide. Electra, porque estrenó el sistema de arranque eléctrico (glide es deslizarse).

Dentro de lo anecdótico: en los ochenta, en todos los hogares de España soñábamos con la Harley Moto Feber, nuestra primera Harley eléctrica.
Hoy -en los años 20- tenemos la genuina Harley-Davidson eléctrica, llamada LiveWire, traducido “cable de alta tensión” o “hilo conductor”. Su primer prototipo funcional data de 2014.
La “revolución” de los amperios llegará a todos los vehículos, incluidos los de dos ruedas, y ésta es la primera moto puramente eléctrica de los “grandes fabricantes” de motocicletas, en el ámbito global.
Contribuye con nuevos conceptos estéticos en consecuencia con el novedoso sistema de propulsión.
Y para la ocasión, Harley-Davidson se ha rodeado de los mejores fabricantes -Bosch, Brembo, Showa, Panasonic o Michelin- llamados a crear una moto tan exclusiva.

MOTOR LIVEWIRE
Como hemos comentado, la nueva Harley-Davidson LiveWire es el primer modelo de su gama 100% eléctrica. Ofrece una potencia de 105 CV a 15.000 rpm y un par máximo de 117 Nm desde el principio. Su curva de aceleración es lineal. Puede alcanzar una autonomía de hasta 235 km, siempre dependiendo del modo de conducción que trataremos más adelante.

El propulsor se denomina oficialmente H-D Revelation y es un motor eléctrico de imanes permanentes que produce el 100% de su par nominal al instante, lo que explica la sublime aceleración de la LiveWire. Está ubicado debajo de la batería para bajar el centro de gravedad y facilitar la manejabilidad en curvas. Por cierto, está refrigerado por agua mediante un discreto circuito cerrado.
Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3 segundos, mientras que su velocidad punta es de 185 km/h (limitación electrónica).

Las suspensiones Showa (delante y detrás) se encargan de sujetar esa potencia al asfalto. Ésta es suministrada por un sistema de baterías de ión-litio de 15,5 kWh de capacidad. Las baterías de la Harley-Davidson LiveWire están fabricadas por Samsung.
Su autonomía es de 235 km sólo en el caso de uso urbano. Se reduce a 152 km en uso mixto y -si aprietas más el puño del acelerador- 110 km a una velocidad constante de algo más de 115 km/h.
Hay dos sencillas maneras de cargarla. La toma está en la parte superior del falso tanque de combustible, en su ubicación convencional.

Utiliza el cargador de nivel 1 y el cable de alimentación incorporados para conectarte a cualquier enchufe doméstico estándar y obtener una carga completa durante la noche. 12 horas para el 100% . Ese cable lo incorpora de serie la LiveWire y se aloja bajo el doble asiento.
Para una carga más rápida, se puede utilizar cualquier punto de carga público de nivel 3. Una carga del 80% tarda 40 minutos. Y una del 100% la tienes lista en una hora. Se recomienda alternar una carga rápida con cuatro lentas. Hay que cuidar la batería, valorada en 6.000 €.

Nuestros cálculos de consumo de la red eléctrica varían bastante si lo haces desde un enchufe convencional, como en tu casa. En este caso no alcanza los dos € para una carga completa desde cero.
En un enchufe público se multiplica hasta por dos. Cada uno busca su negocio, claro.
Para cargarla en tu domicilio o lugar de pernocta privado necesitas un enchufe cerca del lugar de estacionamiento. Si no, cualquiera puede pasar y llevarse el cable.
En caso de enchufe público -no vigilado- tienes que custodiar, sin quitar ojo, a moto y cable mientras cargas la batería de almacenamiento de energía.
Decimos esto porque la LiveWire dispone de otra batería -convencional, de 12 voltios- para el uso intrínseco de la moto: luces, interfaz, arranque… Sin ésta, no se inicia.
Ah, el conjunto del motor y batería pesa más de 110 kilos.
CICLO
El chasis es de aluminio fundido extremadamente rígido para ofrecer un manejo preciso y receptivo. Se cierra en el centro longitudinalmente, formado por dos partes casi simétricas que atrapan el conjunto, como dos garras. Las suspensiones -de altas prestaciones y completamente regulables- delantera y trasera están firmadas por Showa (horquilla invertida BPF y monoamortiguador BPRF).

Los frenos delanteros (dos discos) son Brembo Monoblock. Realizan muy bien su función. El trasero es monodisco y no muerde tanto.
Los neumáticos son H-D / Michelin Scorcher (candente, en inglés), realizados ex profeso para la LiveWire. Son deportivos de alta gama pero para una moto de este porte quizás se quedan un tanto cortos.
Sus medidas: 180 mm detrás y 120 mm delante.

Reflex Defensive Rider Systems
Este galimatías de palabras en inglés es un nuevo conjunto de tecnologías que ayudan a darte confianza y control en situaciones extremas de conducción. Utiliza un control avanzado de la parte ciclo, control electrónico de frenos y la tecnología del motor para ayudarte a acelerar y frenar en recto o en curva.
INTERFAZ
Consta de una pantalla táctil de cristal líquido a todo color y 4,3 pulgadas de tamaño. Ofrece la información acerca de la velocidad, autonomía y estado de la batería, además de otros datos como música, navegación, alertas y algo más.

También se puede controlar con los botones de las piñas destinados a ello, sobre todo con los guantes de invierno puestos.
El interfaz es muy intuitivo, tiene conectividad con móvil y te permite controlar la música, las instrucciones del GPS o las llamadas. Para quien le apetezca tanta distracción.
En realidad, en esta LiveWire, prácticamente todo es configurable.
Otra información que aporta la pantallita (orientable para evitar brillos) es: nivel de batería, autonomía, temperatura del motor o la batería, tacómetro de reloj o de barras, parciales, modos de conducción…
Además está equipada con el servicio H-D Connect, una tecnología que proporciona conectividad para que el propietario pueda vincular su Harley con su móvil utilizando la aplicación Harley-Davidson App.

La función H-D Connect Maxwell permite conectarse de forma remota a su LiveWire para ver la información sobre su estado, controlar la seguridad de su motocicleta, con alertas de manipulación extraña y de asistencia en caso de robo.
MANTENIMIENTO
Tiene varias ventajas sobre las motos tradicionales. No hay que cambiar el aceite del motor, no tiene bujías, ni filtro de aire, ni transmisión primaria…
Y carece de los problemas de mantenimiento propios de los motores de explosión en el estacionamiento en periodos alargados en el tiempo.
La LiveWire sí que requiere, al igual que el resto de las motos, de la inspección o mantenimiento de algunos elementos mecánicos y consumibles tales como la tensión de la correa de transmisión, el líquido y pastillas de freno y los neumáticos.
En los talleres oficiales de Harley disponen de útiles y herramienta especializada para su manipulación. Destacan unos guantes de goma aislantes o un garfio no conductor para evitar que el técnico mecánico se “pegue” a la moto en caso extremo de electrocución.
PILOTAJE DE LA HARLEY-DAVIDSON LIVEWIRE
Ya en marcha y sobre la moto se nota que el asiento es escueto pero correcto. Los mandos de los pies quedan atrasados en una posición bastante deportiva, junto con las estriberas alzadas. Puedes tumbar bastante sin tocar con las estriberas.
Frente al piloto se aprecia la pantalla 100% digital, a color y táctil. Y la carretera, que se acerca instantáneamente, debido a la aceleración.

Sorprende que una vez encendida no hace prácticamente nada de ruido. Solo giras el puño derecho y avanza. Hay que evitar que alguien accione ese puño accidentalmente, saldría la moto disparada.
Se aprecian elementos “que no lleva”, como la maneta de embrague o el pedal del cambio, porque no hay marchas
En las maniobras en parado se notan los casi 250 kg que pesa el conjunto en orden de marcha. Sobre la acera, se siente bien, a pesar de su peso, gira en corto radio.
EN MARCHA
Al comenzar el trayecto notas que no hay vibraciones de ningún tipo. Vas acompañado del silencio, quizá un zumbido propio de los juguetes de radio control.
Se va apreciando la entrega de potencia de la Harley-Davidson LiveWire. Simplemente demoledora.
Son 105 CV y un par motor de 116 Nm sin intermediarios, del puño a la rueda trasera. No son cifras descomunales, pero son absolutamente inmediatas.
El puño derecho es como un potenciómetro, según abrimos nos catapulta hasta la próxima curva con una capacidad de recuperación abrumadora.
La sensación de aceleración es simplemente brutal.
Se agradece el escalón del asiento para hacer tope con el trasero.
El centro de gravedad es muy bajo, y las suspensiones se comportan de una forma más que correcta.
Su marcado peso -en curvas- nos lleva a tirar fuerte del manillar hacia el interior para que mantenga la trazada correcta. La precisión, excelente.

PRECIO HARLEY-DAVIDSON LIVEWIRE
33.700 euros, color negro. 250 € más si la prefieres en amarillo o naranja, un coste parecido a lo que vale nuevo un Mercedes Clase C.
VIDEO PRUEBA HARLEY-DAVIDSON LIVEWIRE
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