Bobber La Óxido por LaCabeza Motorcycles

Este bobber de estilo minimalista ya es marca de LaCabeza Motorcycles. Te puedes llevar las manos a la idem si crees que esta moto es apta para conducir por el trazado español. Sáltate ese formalismo, es una moto ideada para ser admirada y utilizada fuera de la Red Española de Carreteras.

Lo primero que se observa es la ausencia de amortiguación en la rueda trasera y en el asiento de muelles -sin muelles-.

Otra peculiaridad es la inexistencia de pintura. Los dos elementos que dispone La Óxido pertinentes de incorporar pigmento son el tanque de combustible y la aleta trasera. En ninguno de ellos se aprecia color, solo el metal crudo con trazas de herrumbre. La fórmula química del óxido férrico es Fe2O3, así que evitamos mencionar esa desdeñable combinación de elementos.

Lo primero que se observa es la ausencia de amortiguación en la rueda trasera y en el asiento de muelles -sin muelles-.

El estrecho manillar está cortado y soldado a la tija, para seguir manteniendo un estilo antiguo. En los extremos, dos puños Old Harley-Davidson. Manetas de freno y embrague de carácter ancestral. Los mandos son de Kustom-Tech Vintage. Un pequeño espejo negro y redondo asoma por el lado izquierdo.

La horquilla springer es todo un acierto en esta unidad. Constituye el tren delantero junto a la impresionante goma Firestone con dibujo zig zag. Carente de aleta guardabarros y con un disco de freno con su pinza correspondiente. Un minimalista faro en negro remata el conjunto.

El diminuto asiento metálico no está cubierto con tapizado y está anclado al chasis por dos tacos de goma. “Culo de mal asiento” surge en mi teclado mientras escribo.

El chasis -original de FLH- ha sido desmontado y pintado. Carece de amortiguación trasera, Dos barras sustituyen a los clásicos muelles. En la parte superior del cuadro destaca el pequeño tanque. Sobre éste se decidió dejar el metal en vivo con “la decoración” de la pátina “Fe2O3” sin más, aplicando -sencillamente- algo de aceite protector.

El diminuto asiento metálico no está cubierto con tapizado y está anclado al chasis por dos tacos de goma. “Culo de mal asiento” surge en mi teclado mientras escribo.

Un poco más atrás, la micro aleta trasera no tapa ni el hilo de un tanga, dejando el otro Firestone como protagonista visual de la bobber. El lateral siniestro alberga la matrícula y la luz de freno con un piloto vintage de Ford. Por ese mismo lado circula la secundaria, que es de cadena sobre plato dentado. Al otro flanco del eje, el solitario disco de freno.

Es un gustazo ver un bobber de LaCabeza Motorcycles, manteniendo un estilo propio, reconocible a leguas. 

El motor es un shovelhead 1.200cc de 1978 revisado con un carburador S&S Super E -en negro- y un filtro de aire tipo Hot rod. La forma de arrancarla es a patada o con la llave de clausor tipo coche. La primaria está oculta bajo la tapa y es una correa belt drive.

Los tubos de escape de gases son exiguos (exiguous exhaust pipe, ja, ja). Son los originales cortados a bisel.

El depósito de aceite ovalado se observa debajo del asiento y alberga la mini batería. Las conducciones eléctricas se han solucionado con cables entelados, que aportan mucho al aspecto retro.

Es un gustazo ver un bobber de LaCabeza Motorcycles, manteniendo un estilo propio, reconocible a leguas. 

Pues en Cartagena no estaban preservadas (las estatuas) contra el óxido del tiempo sino todo lo contrario: se preservaba el tiempo para las cosas que seguían teniendo la edad original mientras los siglos envejecían.“  Gabriel García Márquez

@nacho.mahou

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